Recuerdo y no recuerdo XCII

El
Sí el amor hace daño es por su existencia, es su natura. La dulzura se inicia y termina en la boca, que más se puede pedir.
Toda casa es bella, hasta que se derrumba y el tiempo lo perdemos contando los ladrillos que sobrevivieron.
A pesar de tus declaraciones y misivas, lo que siento por ti es sublime y feraz,
no existe argumento que supere tal afirmación, no hay ley que pueda doblar ese sentimiento,
lo que me pides es poco, como decir tu nombre, sabrás que para mí es más fácil levantar las montañas que recordarlo,
con certeza me pertenecías y te amé. Pero te voy olvidando, en cada segundo que transcurre, algo desaparece de ti en mí.
No hay tristeza más inmensa en la vida, que sentir que vas perdiendo el amor, más aún, cuando no sabes el nombre de quién pierdes.
Sutil pero indeleble, son mis ruegos para pedir y pedirte que esperes, que la razón no triunfe esta vez y que no se adelante al corazón.
Si en vez de lluvia cayeran versos, nuestros hombros no podrán resistir el peso de la poesía, te lo digo porque siento que mucho amor no se resiste,
¿será la razón de tu huida? Y no recordar tu nombre es una buena excusa para dejarme,
Deja que tu corazón te hable al oído, Si no ha dejado de latir, es por lo que desea decirte.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo7:43 p. m.

    Esto ya no tiene nombre...solo queda tomárselo con sabiduría. Es cierto eso de que uno hace las casas, habitandolas.
    Interesante tu lenguaje medieval.
    Buen tema ese laberinto del amor

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  2. Anónimo9:19 p. m.

    Gracias, amigo poeta
    abrazos

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  3. Anónimo9:45 p. m.

    Woooooooow que profundo y excelso..

    Me fascinó te felicito ...amigo.... Gracias

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  4. Anónimo10:05 p. m.

    Muy, muy bello !!!

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  5. Anónimo11:19 p. m.

    qué bello escribes Jorge, gran sorpresa para mi

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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