Recuerdo y no recuerdo LXXXVIX


Ella
Nuestro amor no era más difícil que explicar, la diferencia entre la tilde con el acento, al interior de una frase.
Todo parecía perfecto entre nosotros, comprensión absoluta, honestidad a toda prueba, libertad en las decisiones.
Y poco a poco, esto se fue esfumando, convirtiéndose en una llave que no cerraba,
y por pequeñas que hayan sido sus gotas, mi amor se acabó quedándome seca y arrepentida.
Es cierto, lo he dicho en demasía, y lo reitero en cada ocasión que me evades, parecido cuando se esquiva una piedra.
Porque tú no te has alejado, yo bebo hacerlo, en el sentido que necesito una respuesta,
por haber dado tantos años de mi vida, y concluir en este vacío.
Eres el más afortunado (después de todo), porque no escuchas y no hablas,
eres una roca al fondo del mar, un árbol renegado que habita en la cima de la montaña.
El amor y la sinceridad son dos sentimientos nobles, que chocan a la hora de amar.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán


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