Recuerdo y no recuerdo LXXXVII

Ella
Me tenías atrapada en tus manos, de una forma tierna y dulce,
de la misma forma cuándo abres un caramelo y te lo llevas a la boca.
Ahora deseas retenerme en tus recuerdos, creando la quimera más alejada.
Te pedí la libertad, que me dejarás decidir, no solamente en la carne, también en el recuerdo.
Necesito la ruptura, el termino, el punto final, perdona mi franqueza,
requiero que me olvides.
Habernos amado de la forma más hermosa, no nos da el derecho a la pertenencia, busca tú, tu salida, que yo buscaré la mía.
Duras son las palabras cuándo relatan la vida, duras son las palabras para decir adiós.
El amor trae en una mano el desamor, todo el que besa debe saberlo,
es por eso la intensidad del ósculo, siempre puede ser el último.
Enfermar no es delito, no sanarse es no amar, el no pedir ayuda cuando se necesita, es vivir del orgullo.
Tarde aprendimos que morir de amor no es más que morir sin amor.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo11:04 a. m.

    Muy sentidas palabras un verdadero poema bendecida tarde

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  2. Anónimo11:06 a. m.

    Hola!
    Hoy en el tercero humanista hice clases de lírica
    Y yo utilicé un poema tuyo
    El ella
    Y quedaron locos, para adentro
    Cuando les explique el contexto
    Y lo compararon con su propia interpretación
    Me pidieron tu nombre para seguir leyéndote
    😊
    Quede feliz


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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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