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Recuerdo y no recuerdo XCIII

Ella Vivir pensando, que por bueno que haya sido el amor, este siempre tendrá un final feliz, aunque en su recorrido se dio sobre púas, y de la sangre se bebió para mitigar la sed. Te comportas como un adolescente, al pensar que los besos son un sello de lacre, creyendo con eso inmortalizar y cerrar el compromiso, eso solo consigue no dejar salir lo hermoso, pero tampoco deja entrar lo nuevo. Entre sueños, y lecturas prolongadas de hermosos libros, has morado todo este tiempo, pensaste que esa era la fortificación para defender lo que quieres. Y tus ojos se nublaron, sin ver los dientes que nos asechaban, para darnos el mordisco final. Yo desperté y te puse en aviso, pero has preferido seguir soñando como un niño que duerme en su cuja. Me dejaste abandonada en la realidad, y tú continúas en la nube más dulce, esa que nutren los relatos y los personajes, de tu extensa biblioteca. Mientras mi cuerpo se llena de marcas, por las heridas que ha provocado tu silencio, yo no tengo otra posibilidad…

Recuerdo y no recuerdo XCII

El
Sí el amor hace daño es por su existencia, es su natura. La dulzura se inicia y termina en la boca, que más se puede pedir.
Toda casa es bella, hasta que se derrumba y el tiempo lo perdemos contando los ladrillos que sobrevivieron.
A pesar de tus declaraciones y misivas, lo que siento por ti es sublime y feraz,
no existe argumento que supere tal afirmación, no hay ley que pueda doblar ese sentimiento,
lo que me pides es poco, como decir tu nombre, sabrás que para mí es más fácil levantar las montañas que recordarlo,
con certeza me pertenecías y te amé. Pero te voy olvidando, en cada segundo que transcurre, algo desaparece de ti en mí.
No hay tristeza más inmensa en la vida, que sentir que vas perdiendo el amor, más aún, cuando no sabes el nombre de quién pierdes.
Sutil pero indeleble, son mis ruegos para pedir y pedirte que esperes, que la razón no triunfe esta vez y que no se adelante al corazón.
Si en vez de lluvia cayeran versos, nuestros hombros no podrán resistir el peso de la…

Recuerdo y no recuerdo XCI

Ella No me dejas otra opción, la de apartarte de mí, me alejaré, no fue lo que buscaba, pero tú no das tregua. Cada insistencia tuya son golpes a mi corazón, no respetas mis decisiones, no respetas mis sentimientos, no consideras mi voluntad. Surge en ti, el tirano escondido, el manipulador solapado, que con benevolencia engaña, reprime y encarcela. Dentro de toda bondad se esconde una maldad superior, en cada generosidad habita una avaricia mayor. Siempre huía de estos conceptos, los consideraba frívolos y calculadores, y con tu silencio los has validado, naciendo en mí el desconcierto. Tu amor ahora me hace daño. Contigo el tiempo se ha detenido, no avanza ni retrocede, te has quedado en una puerta, no entras y no sales de mi vida. Te pedí, te supliqué que recordaras mi nombre y me respondes con tus ojos extraviados, ¿Cómo podré saber lo que quieres decir?. Con un murmullo, no se conquista a una mujer, ni se le retiene, que lejos está el hombre del que me enamoré, que distante se encuentra el…

Recuerdo y no recuerdo XC

El Sería más fácil para un hombre en mi situación, recurrir a la compasión, y estirar la mano para mitigar el hambre y la sed. Pese al estado que me encuentro, y con las magras fuerzas que me restan, las he dispuesto para recordar tu nombre. Hoy por hoy, es un acto de amor, es lo que puedo dar, siendo este acto el más inconmensurable hacia ti. ¡Ay amor, que te tuve tan cerca! que al despertar te encontraba alojada en mi pecho, y te tuve en la oscuridad, mientras la noche volaba por la ventana. La incomprensión de los hechos me rebalsa, y no encuentro el momento para remediar mis dicterios. ¡Ay amor!, si llorar sirve, lléname de lágrimas para el relevo, mientras yo estaré cerca del mar, para confundir mi llanto, con el suave respirar de las olas. Así, nadie se va enterar que tu abandonas, y que yo sufro, ¡Ay amor que te tuve tan cerca!, tan cerca, ni el sol quema tanto cuando tú abrazas, ¡Ay amor que te tuve tan cerca!, tan cerca, que una mano es más inmensa que las estrellas. Continuará…
Jorg…

Recuerdo y no recuerdo LXXXVIX

Ella Nuestro amor no era más difícil que explicar, la diferencia entre la tilde con el acento, al interior de una frase. Todo parecía perfecto entre nosotros, comprensión absoluta, honestidad a toda prueba, libertad en las decisiones. Y poco a poco, esto se fue esfumando, convirtiéndose en una llave que no cerraba, y por pequeñas que hayan sido sus gotas, mi amor se acabó quedándome seca y arrepentida. Es cierto, lo he dicho en demasía, y lo reitero en cada ocasión que me evades, parecido cuando se esquiva una piedra. Porque tú no te has alejado, yo bebo hacerlo, en el sentido que necesito una respuesta, por haber dado tantos años de mi vida, y concluir en este vacío. Eres el más afortunado (después de todo), porque no escuchas y no hablas, eres una roca al fondo del mar, un árbol renegado que habita en la cima de la montaña. El amor y la sinceridad son dos sentimientos nobles, que chocan a la hora de amar. Continuará… Jorge J. Flores Durán

Recuerdo y no recuerdo LXXXVIII

El
El que olvida, no olvida todo, sucede que no sabemos cómo recordar.
Dame la posibilidad de no convertir tu amor en una herida, regálame esa posibilidad,
déjame buscarte en mis recuerdos, en este amor anónimo que pulsa mi corazón,
permíteme buscarte en las flores olvidadas, en las frutas de cada estación,
en las palabras inconclusas de los libros ajeados, en frases traducidas de un idioma desconocido,
en el sufrimiento de hombres y mujeres que visten sotanas y velos, verdaderas cárceles de terciopelo.
Si impides que te siga buscando, impedirás también mi llanto, y mi sanación.
Debo saber a quién amé. Antes que partas, encuentra la forma de que lo pueda comprender.
Sé que no te puedo retener, nadie detiene el agua que baja desde una cascada,
No es lo que pido, si no saber tu nombre, más bien, que me recuerdes tu nombre.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Recuerdo y no recuerdo LXXXVII

Ella
Me tenías atrapada en tus manos, de una forma tierna y dulce,
de la misma forma cuándo abres un caramelo y te lo llevas a la boca.
Ahora deseas retenerme en tus recuerdos, creando la quimera más alejada.
Te pedí la libertad, que me dejarás decidir, no solamente en la carne, también en el recuerdo.
Necesito la ruptura, el termino, el punto final, perdona mi franqueza,
requiero que me olvides.
Habernos amado de la forma más hermosa, no nos da el derecho a la pertenencia, busca tú, tu salida, que yo buscaré la mía.
Duras son las palabras cuándo relatan la vida, duras son las palabras para decir adiós.
El amor trae en una mano el desamor, todo el que besa debe saberlo,
es por eso la intensidad del ósculo, siempre puede ser el último.
Enfermar no es delito, no sanarse es no amar, el no pedir ayuda cuando se necesita, es vivir del orgullo.
Tarde aprendimos que morir de amor no es más que morir sin amor.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán